Kudé Papai

Todavía no tiene un nombre. Tampoco puedo revelar su destino. Por el momento es un secreto. Como los secretos de la tierra y del cielo que ella conoce tan bien. Como los saberes que guarda y protege.

Pero en este caso guardamos el secreto para que sea una sorpresa, Sòlo puedo decir que está en buenas manos, y que le esperan años de los momentos más mágicos que una muñeca pueda soñar.

Por ahora, hasta que llegue ese día, esta muñeca fue muchos y nuevos aprendizajes para mi, y una linda excusa para compartir una tarde de charla y risas.

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Quitapesares

Cuentan los Mayas del altiplano guatemalteco que hay unos muñequitos mágicos que se llevan nuestras penas por las noches si antes de dormir se las contamos suavecito al oído y después los acomodamos debajo de nuestra almohada. Los hacen artesanas y artesanos que llevan generaciones convirtiendo pedacitos de cartón y madera, alambre, lana y retacitos de tela en estos muñequitos pequeños y coloridos.Hace un tiempo conocí la leyenda por una mamá que me los encargó para regalárselos a su hija. Y me animé a hacer mi propia versión de los Quitapesares, con todo el respeto que sus creadoras merecen. Acá están, los Quitapesares mandarinos!

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Una muñeca que abrace

Cuando dejás por un rato la mente de lado y permitís que una historia te atraviese pasan cosas increíbles.

De Luz sabía algunas cosas a través de su tía, que la adora. Casi cinco añitos, un flequillo precioso, enamorada del color rosa. Despierta como su nombre y divertida como un rayito escurridizo según las fotos donde la vi payaseando.  Pero también, y a pesar de sus años nuevitos  ya sabe que la vida cambia de golpe y que a veces se puede extrañar mucho y estar muy triste. Los abrazos son un buen remedio para este dolor. Y de abrazos hablamos con su tía cuando pensamos la muñeca para Luz. Más que nada de abrazos, y de amor. 

Cuando me senté a coser y puse todas las imágenes en juego, y por algún motivo que no tengo claro, pude dejar que mi cabeza se tome un recreo,  apareció una certeza: la muñeca de Luz tenía que tener bordada una bicicleta en su vestido. No sé por qué. Habíamos hablado de abrazos, no de bicicletas. Entre las cosas que conocía de Luz  había una bici, mencionada como al pasar, pero en medio de una historia que después fue muy triste. Consideré descartarla, poner otra cosa, pero la bici estaba caprichosa y quería ser parte de la muñeca. Volví a la idea y decidí consultar.

Y esa es la parte increíble. La tía llamó a la mamá delante mío y le contó mi duda. La mamá dijo que le parecía perfecto, porque en el cumple de este año el tema iban a ser las bicicletas.

Me quedé muda, y emocionada.  Llegué a casa y me puse a bordar una bici llena de colores mientras le daba las gracias a mi mente por saber correrse del medio de vez en cuando.

Gracias Sil y Ana por todo el cariño. Y a Belu y Renzo por preparar a la muñeca con mimos y besos antes de que llegue a las manos de Luz.

 

 

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Lucero por venir

Reggae, mento y calypso  mientras coso la muñeca para Lucero. Lucerito por venir, pronto ya. Lucero muy esperada, con mantita de estrellas preparada para abrigarla.

Supe,  por una de esas personas que están esperando amorosamente su llegada, que sus papás tienen un mundo entero de colores y sonidos para ella. Mar y campo, peces y flores, mucha música, orgullo, honradez, alegría. Y una hermanita mayor de bucles negros a la que abrazar algún día.

Dos mundos hechos uno para acunarla.

Mientras tanto, yo voy desperezándome para salir despacito de esta historia de amor donde pasé un tiempo. Ramallo, San Andrés, pescadores y estrellas, ilusiones, palabra, raíz, naturaleza. Rosario como escenario. Dibujar y coser pensando en ella y en ellos. Imaginándolos sin conocerlos.

Y acá, en casa, todas las muñecas bailan para despedir a esta compañera que se va a conocer a su niña.

Gracias Lucerito por venir por tanta música de estos días. Vas a ser muy feliz.

Y gracias Larisa por encargarme esta tarea tan dulce.

 

 

Un caballito brillante

Ellya tiene 4 años y un papá viajero. Desde un país muy lejos del suyo su papá le pregunta qué quiere que le lleve de regalo. Ella elige un caballo. Pero un caballo brillante tiene que ser. Algo dficil de encontrar.

 

Un encargo de esos que disfruto especialmente, de los que son desafío y diversión. Pasé el fin de semana entre telas de lo más impensadas, buscando el brillo que Ellya esperaba, hasta que apareció el caballito por fin. Y en el entusiasmo agregué detalles y manzanas para el viaje.

 

Hoy supe que Ellya lo recibió con mucha alegría, y lo primero que hizo apenas lo tuvo en sus manos fue quitarle las riendas. Me gustó saberlo. Me lo imaginé corriendo libre por algún campo francés.

Gracias Carolina por acordarte de mi y saber que lo iba a hacer con muchas ganas, y Vincent por confiar en mi trabajo aún antes de verlo.

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Cauepez

Esta es otra historia de retacitos. De pedacitos de historia que se unen para convertirse en muñeco.

Y también es parte de la historia de un grupo de familias que ven, juntas, crecer a sus hijos. Algunos de esos hijos están cumpliendo su primer año y las mamás decidieron celebrarlo regalándose algo muy especial, para cada mamá y bebé que cumplen su primer año eligieron un regalo que los represente. Y para Caue pensaron que sería muy lindo regalarle un Pez, porque, según palabras de Andrea que es la mamá que me llamó para contarme lo que querían hacer, Caue ¨se mueve en la tierra como pez en el agua¨, y porque es pisciano, y por muchos motivos más.

Siempre me emociona la manera en que las personas describen al destinatario de lo que me están encargando. Son palabras amorosas que dejan ver una mirada real sobre el otro. Tengo que contarles sobre eso pero será en otro momento, ahora vuelvo al pez para Caue.

Después de hablar con Andrea todos nos pusimos a trabajar. Yo dibujé muchos peces diferentes, y las mamás eligieron entre las ropitas de sus niños una para destinar al futuro pez.

Una vez que decidieron qué modelo de pez les gustaba más a todas (salió elegido el que yo también prefería, pero no había dicho nada para no influir en la decisión), y con los enteritos y vestidos en mis manos, empecé la tarea de armar las telas: recortar, jugar, combinar. Y después, lograr un molde que se parezca al pez que había dibujado.

Otra vez prueba y error. Incertidumbre y alegría. Todo un proceso que hay que atravesar.

Y cuando estuvo listo me di el gusto de agregarle un moño, sacado de uno de los vestiditos. Moñito que no estaba en los planes, para cuando el pez quiera ponerse elegante.

Y así se fue Cauepez, en brazos de Lali, llevando pedacitos de amor para Caue.

Después me contaron que el cumple fue un ¨hermoso festejo amoroso¨, y que el pez fue recibido con alegría, risas y emoción.

Gracias a cada niño que participó con su retacito : Mateo, Agustín, Reina, Guille, Milo, Benjamín, Wari, Alma, Giovanna y Tomás.

Gracias a Andrea por contactarme y acompañar tan amorosamente todo el proceso, incluyendo risas y dudas de último momento cuando pensamos que había que poner aletas de emergencia.

Gracias a Lali por llevar el pez a destino y a Nadia por alcanzarme las telitas y por las que me dio de regalo, y a Adri por todo como siempre, y a Leilén por las ideas y por hablarme de magia y por notar que mi niñita interna está siempre presente, y las  mamás de las que no me sé el nombre por elegir con amor una ropita de su hijo para este proyecto tan lindo.

Y un beso muy grande al cumpleañero Caue y a sus papás Chantal y Franco y los mejores deseos de una vida muy feliz.

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Estrella

 Estrella se divierte más que nadie. En la escuela tiene muchos amigos para jugar en el recreo y me contaron que ha llegado a trepar árboles y hasta a volar.

Vuelve a casa cansada y con la ropa y la cara sucia, y los fines de semana hay que meterla al lavarropas.

Estrella es una muñeca hecha a escondidas, una muñeca sorpresa pensada para acompañar a mi  mandarinita en su comienzo de clases.

Tiene el pelo y los ojos castaños como ella, la misma ropa de escuela y una mochila rosa igualita a la que ella usa.

La cara de sorpresa cuando se la di hizo que valga la pena cada ratito de costura nocturna, guardándola cuando de repente escuchaba sus piecitos desvelados.

Le puso nombre y se la llevó a la escuela. Tuvimos que inventar un cuadernito tamaño mini y buscar entre los lápices el más gastado para que fuera de su tamaño.

Y lo mejor fue que en los días siguientes fueron apareciendo otras muñecas en la escuela. Cada nena con la suya, algunas traídas de algún viaje, otras regaladas por abuelas. Muñecas de trapo, coloridas, cálidas y alegres.

Me hace muy feliz imaginar ese encuentro entre niñas y muñecas, esos recreos de alegría multiplicada,  celebración pura de la infancia.

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Emilio, el dinosaurio

Había una vez un grupo de niños de salita de 4 que no tenían mascota. Y junto a su seño, entre todos, soñaron a Emilio, el dinosaurio.

Y me confiaron la tarea mágica de convertir a Emilio en realidad.

Me trajeron retacitos de tela, que alguna vez habían sido vestiditos coquetos, polleras de mamá, ranitas abrigadas.Y algunos me contaron la historia de ese retacito o por qué lo habían elegido.

Después, sola en mi taller, me encontré con una montaña de telitas y la responsabilidad de que Emilio tome forma.

Tenía que ser abrazable y alegre, divertido y amistoso. Porque iba a ser la mascota de niños muy pequeños y porque iba a llevar un pedacito de la vida de cada de uno de ellos en su piel.

Y a prueba y error, durante muchos días, lo fui construyendo. Siempre hay un momento en este tipo de encargos (que son los trabajos que más me gusta hacer) en el que el corazón me da un vuelco y me parece que arruiné todo y que no tiene solución. Pero después de ese momentito, trabajo mediante, viene otro donde el corazón me late más rápido porque siento que encontré el camino. Y de ahí en más todo es pura diversión. Un detalle aquí y otro más allá, pensando en la sorpresa del futuro dueño.

Y Emilio quedó listo. Pero la historia no termina ahí, porque hubo una segunda parte donde la sorpresa fue para mi.

La seño Lau, que es la maestra que todos querríamos tener si tuviéramos 4 años (humana en el sentido más bello de la palabra, alegre, divertida y respetuosa de las necesidades de sus alumnitos), me invitó a acompañar el momento en que Emilio fuera presentado a los chicos.

En la salita había una gran caja de regalo. Había estado ahí todo el día y habían jugado a adivinar qué había ahí dentro.

Hubo muchas ideas: algunos decían que comida, otros que un juguete, que era pesado, que hacía ruido al sacudirlo. La intriga crecía.

Por fin los invitó a abrir la caja. Todos corrieron a hacerlo y apareció Emilio, entre una ola de niños entusiasmados por descubrir la sorpresa.

Lo que siguió fue más emocionante para mí todavía. Caritas de asombro señalando al muñeco y reconociendo en él sus retacitos.

Laura les contó que yo era una mamá que con las telitas que ellos habían traído había hecho a Emilio. Y me miraban con caritas de no poder creer cómo una mamá podía hacer un dinosaurio. Me hicieron preguntas, me dieron abrazos, y muchas sonrisas y palabras de cariño.

Y me fui caminando a varios centímetros de suelo, agradecida a la vida por la posibilidad de hacer mi trabajo y de disfrutar momentos así.

Gracias, mil gracias Seño Lau y a los niños y familias de salita de 4 (hoy ya en preescolar) de la escuela Vivir y Convivir, por encargarme a Emilio y por dejarme participar de un momento que fue alimento puro para mi alma.

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Encuentros y desencuentros de almas. creo que de eso se trata todo

Esta no es la historia de un encargo sino la de un encuentro.

Tengo unos aros mágicos. Cada vez que me los pongo, ella aparece.

Tiene apenas unos años más que yo, pero desde mis ojos de niña la veía tan grande y tan libre, hermosa y diferente. Dueña de colores nuevos para mi.

Hoy las dos somos adultas y sigo viéndola así. Y aunque no somos íntimas amigas me encanta encontrarla. Porque en dos segundos y un abrazo hablamos una vida entera.

El domingo pasado la encontré, de casualidad, gracias a los aros mágicos, supongo. Ella venía de contar historias, yo venía soñando futuros de colores.

Hablamos un ratito y me recordó que algunas cosas necesitan ser compartidas, que no son para guardar sino para dejar que corran por otros corazones.

Y acá estoy, dejando libres recuerdos que atesoro. Compartiendo momentos que para mi son alegría, desafío, entusiasmo, y finalmente, puro amor.

Gracias Claudia por darle valor a mis palabras y por compartir conmigo la emoción

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Con paciencia de mamá.

Mi hermano dice que cumplí el sueño de muchas nenas: trabajar, de grande, de jugar con muñecas.

Es verdad, y lo disfruto con alma y vida.

Pero hay dos secretos que también hacen que cada día sea una fiesta.

El primero es que una mandarinita de pelo muy largo y ojitos brillantes anda a mi alrededor jugando y opinando mientras doy cada puntada. Y con una compañía así todo es más divertido y alegre.

Y el segundo es que mis muñecas me regalan amigas, abrazos sonrisas y sorpresas. Es algo que no esperaba cuando empecé a soñarlas y que me asombra todos los días.

Cada encargo es una  historia preciosa que vale la pena compartir.

No podría elegir una pero voy a empezar por la que está más cerquita en el tiempo:¨ Isadora y Lola¨

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Isadora y lola

Pocas cosas deben ser tan mágicas como poder materializar lo que alguien imaginó.

¨Esta es la muñeca que yo quiero¨,  fue el mensaje de Isadora junto con el dibujito con el que me encargó su muñeca Lola.

Y me aboqué a la tarea de que Lola fuera realidad. Con sus rulos amarillos, el nombre en la remera y las pecas violetas que Isadora le puso.

Y le agregué un conejo de mascota y una sorpresa en la mochila, imaginando su sonrisa cuando la descubriera. Porque Isadora tiene una sonrisa bellísima, que traspasa barreras, franca y luminosa como la de su mamá.

Y la misma tarde en que recibió su muñeca me llegó un mensaje que es un tesoro. Con su vocecita clara y segura de mujercita de 8 años que sabe muy bien lo que quiere decir, me sacó lágrimas de emoción.

Me contó que a Lola la había cambiado muchas veces de ropa, y lo bien que le quedaba el pijama, y muchas otras cosas lindísimas que me guardo en un lugar especialísimo de mi corazón. 

Me faltó cumplir con una parte del pedido (perdón, Isa, me olvidé): Lola nació el lunes 28 de enero de 2015 . Una muñeca acuariana con la que pintar mandalas y soñar mundos locos.

Gracias Clau e Isa ♥

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